La web cumplía su función transaccional, pero su imagen digital no reflejaba el posicionamiento que la firma quería alcanzar, el que ya tenía en sus tiendas. El catálogo, además, es muy extenso: cada joya debía lucir con el mismo cuidado en detalle que dentro de un listado amplio, y la navegación desde el móvil, complicada en la plataforma anterior, pedía una mejora clara.